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Sonrisas y lágrimas: un clásico en 5 curiosidades

1 abril 2019

Originalmente, The sound of music; en latinoamérica La novicia rebelde; y en España, Sonrisas y lágrimas. Este clásico inmortal vio la luz en diciembre de 1965 y desde entonces es una de las películas musicales más grandes de todos los tiempos. Consagró a Julie Andrews en el género y gracias a ella a casi nadie le es ajena la historia de María Von Trapp, la «novicia rebelde» amante de la música que, siguiendo los impulsos de su corazón, se casó con el patriarca de una familia austriaca… ¡y cantora donde las haya! Canal Hollywood te trae 5 curiosidades sobre este musical entrañable, ¿las conocías?

  • De Oscar

Además de hacerse con el Globo de Oro a Mejor película – comedia o musical y a Mejor actriz en la misma categoría para Julie Andrews, Sonrisas y lágrimas ganó cinco premios Oscar de los diez a los que optaba la noche de la ceremonia de entrega en su edición nº 38 (1966): Mejor película, Mejor dirección para Robert Wise, Mejor montaje, Mejor orquestación y Mejor sonido. Competía con otro gigante entre los clásicos: Doctor Zhivago, que, sin embargo, si se llevó el Globo de Oro y el Oscar a Mejor banda sonora original. Pero esto tiene fácil explicación: la música de Sonrisas y lágrimas no surgió de la nada. La película, en realidad, se basa en el musical de Broadway ‘The sound of music’, que a su vez toma como referencia una película alemana, que al tiempo adapta las memorias de María. ¡Menudo teléfono roto a escala global!

  • La verdadera familia Von Trapp

Todo hay que decirlo. La película se tomo bastantes licencias con respecto a los hechos reales. Para empezar, el capitán Georg Von Trapp no tenía siete, sino ocho hijos fruto de su anterior matrimonio, a los que se sumaron otros dos tras casarse con María, enlace que tuvo lugar mucho antes de la ocupación nazi. Y, a riesgo de romper la magia del cine, la «novicia rebelde» no se casó por amor… en principio. Ella misma confesó en su momento que lo que le convenció para dar el paso fueron los pequeños, pues le encantaban los niños. Aunque si se vio fielmente representada en la escena en la que Andrews canta en las colinas como todo un espíritu libre. Entre otros: cambiaron el género del hermano mayor; quien ejerció de profesor de canto fue en realidad el sacerdote Franz Fausner, que acompaño a la familia en sus giras por Europa y EEUU; la huida de la Austria ocupada no fue de caminata por las montañas (algo disparatado), sino en tren y hacia Italia… El menor de los hermanos, Johannes, ha hablado largo y tendido sobre las inexactitudes de la cinta (por ejemplo, del carácter exagerado que le dieron a su padre), pero, a grandes rasgos, la describe como una experiencia divertida para su familia.

  • ¿María o Mary?

Piensa en esto: película musical, niños que necesitan un nuevo enfoque, una niñera/institutriz… No importa como lo llames, seguro que ya te ha recordado a otro clásico musical muy querido: Mary Poppins. El caso es que a Julie Andrews le ocurrió exactamente lo mismo. En su día, a la actriz le preocupó mucho protagonizar dos cintas con tantas similitudes e incluso estuvo a punto de rechazar el papel (Mary Poppins se había estrenado tan solo un año antes). Finalmente, y como todos sabemos, Andrews no solo no renunció a la oportunidad, sino que puso todo su empeño en bordarlo. Aprendió a tocar la guitarra especialmente para la película y sorprendió a los directores de casting cantando ‘Supercalifragilísticoexpialidoso’, ya que en el momento en que audicionó para Sonrisas y lágrimas la historia protagonizada por la familia Banks aún no había visto la luz.

  • Al rescate de la Twentieth Century

Parece mentira que una de las mayores productoras cinematográficas en la actualidad se viera con el agua al cuello y al borde de la quiebra a mediados de los años 60. La que hoy es la archiconocida 20th Century Fox, se acababa de embarcar en la producción para televisión cuando tuvo que afrontar cuantiosas perdidas económicas como consecuencia del rodaje más caro de la historia (hasta la fecha), que no fue otro que el de la titánica Cleopatra (1963). Un coste de 221 millones de dólares dejó temblando al gigante de la producción. Que solo se fortalecería con el éxito de Sonrisas y lágrimas algún tiempo después. La película recaudó 286.2 millones de dólares, lo que supuso un beneficio mayúsculo teniendo en cuenta que su presupuesto solo ascendió a 8,2 millones.

  • Cada loco con su tema

Son muchas las anécdotas que rodean a los interpretes de un título tan popular como lo es Sonrisas y lágrimas. Ya es de dominio público que Christopher Plummer, que daba vida al cabeza de familia, no era el mayor fan del musical que protagonizaba. La calificó de «excesivamente sentimental y ñoña» y no se le ocurrió otra cosa que pasar el mal trago aprovechando todo lo que le pudiera ofrecer Salzburgo. En otras palabras, comida y bebida a mansalva, lo que dio lugar a algún que otro «problemilla» de vestuario. Tal cual. Con todo, Charmian Carr, que interpretaba a la hermana mayor, Liesel, no puedo evitar sentirse atraída por el actor, 35 años mayor que ella, aunque todo quedó en flirteo. Otro episodio divertido lo protagonizó el joven Nicolas Hammond en el papel de Friedrich, que supuso un reto para el equipo al crecer más de 15 cm en tan solo 6 meses.

¡»Las colinas reviven con el sonido de la música» en Canal Hollywood! Este mes, redescubre la historia que ha cautivado a generaciones enteras a pleno pulmón el jueves 18 a las 15:45, el sábado 20 a las 9:54 y el martes 23 a las 22:00. ¿Es Sonrisas y lágrimas una de tus «cosas favoritas»?

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