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Los mejores discursos de la gala de los Oscar

24 enero 2019

Cualquiera que forme parte de la industria cinematográfica sabe que, de cara al mundo, no existe un premio que conceda mayores honores que la estatuilla dorada. Por lo que la euforia, la emoción, el desconcierto… pocas veces se contienen a la hora de dar el discurso de aceptación. Desde Canal Hollywood y con motivo de la cuenta atrás para una nueva edición, hemos querido recopilar los que para nosotros son los discursos más emotivos, llamativos, impactantes o inolvidables que se han dado en la gala de los Oscar.

  • Un discurso de NO aceptación

Remontándonos al año 1973, en la 45 edición de los Premios de la Academia, la enigmática Sacheen Littlefeather (Marie Cruz) subía al escenario y dejaba un discurso para la posteridad. Ella era nada menos que la presidenta del Comité Nacional de Imagen Afirmativa de los Nativos Americanos y rechazaba, muy educada a la vez que reivindicativamente, el premio a mejor actor por “El Padrino” en nombre del ya desaparecido Marlon Brando. Sus palabras, en señal de protesta por el trato a indígenas estadounidenses en cine y televisión, han trascendido e inspirado a actrices como Jada Pinkett Smith. Tras su muerte, Brando ha protagonizado varios escándalos. Pero, en aquel momento, él y la joven Sacheen se convirtieron en la imagen de una causa y una lucha.

  • Philadelphia, 1994

Durante la edición 66 de la gala de los Oscar, Tom Hanks recogía la estatuilla a mejor actor por la sublime “Philadelphia” visiblemente emocionado y con la voz entrecortada. La riqueza e intensidad sin verborrea de su discurso de aceptación fue indiscutible. Con él, rendía un sentido homenaje a todas aquellas personas que, como el talentoso abogado al que interpretaba, se han sentido discriminadas por su enfermedad. Hanks alzaba así la voz en contra de la ignorancia y los prejuicios que suscitaba (y suscita) el VIH, y a favor del colectivo homosexual.

  • “Oh Dios mío…”

Esto fue lo único que fue capaz de articular Halle Berry al empezar su discurso en 2002. El premio a la mejor actriz (por “Monster Ball”) la convertía en la primera afroamericana en ganarlo. Aunque debió haber primado el hito que acababa de marcar, su reacción, más que resultar emotiva, para muchos representó uno de los momentos más extraños de una gala de los Oscar al considerarse exagerada. Berry, a día de hoy, también podría verlo así, ya que dice estar profundamente decepcionada con la Academia y cree que, tanto su entusiasmo como el galardón, no sirvieron de nada.

  • El más conmovedor

En 2008 la industria sufrió la perdida del polifacético Heath Ledger. Van a cumplirse 10 años desde que su familia recogía, en la edición 81 de los premios, el Oscar a mejor actor de reparto por meterse en la piel del Joker, al que interpretó, reinventó y prácticamente creo de la nada en “El caballero oscuro” de Christopher Nolan. Su padre, su madre y su hermana Kate, mostraron su agradecimiento a todos los presentes y un amor incondicional hacia su chico. Son desgarradores, por ejemplo, los segundos en los que el padre de Heath, Kim Ledger, habla de su “loco personaje”.

  • No hay dos sin tres

“Cuando han dicho mi nombre, he tenido la sensación de que podía oír a la mitad de América diciendo -oh, no… oh, vamos ¿por qué?… ella… otra vez…- ¿sabéis? Pero… lo que sea”. Así recibía Meryl Streep en 2012 (edición 84) el Oscar a mejor actriz por interpretar a Margaret Thatcher en “La Dama de Hierro”. Era su tercera estatuilla y, antes de hacer un emotivo agradecimiento, bromeo con la posibilidad de que ya estuvieran hartos de ella. ¿Quién podría hartarse del portento que es Meryl, sinceramente?

  • Los indomables

Otra pérdida insalvable y más reciente fue la de Robin Williams. Pocos son los adjetivos que puedan definirle, pues a lo largo de su carrera cinematográfica demostró un enorme talento, tanto para la comedia, como para el drama. Su discurso al recoger el Oscar a mejor actor de reparto por “El indomable Will Hunting” fue memorable. Con su humor habitual y recordando a su padre.

Y si hablamos de “El indomable Will Hunting”, no podemos dejar fuera al tándem formado por unos jovencísimos Ben Affleck y Matt Damon que, al ganar un Oscar al mejor guión original, protagonizaron uno de los discursos más divertidos que se recuerdan. “¡Estoy seguro de que olvidamos a alguien!” (Affleck).

  • Celebrando la vida

Viola Davis es la primera mujer negra en ganar un Oscar, un Emmy y un Tony. También tiene en su haber un BAFTA y un SAG. En su discurso al aceptar el Oscar a mejor actriz de reparto en 2017 por “Fences”, nos invitaba, entre lágrimas pero firme, a “exhumar” los cuerpos y las historias de aquellas personas que tenían grandes sueños y no los alcanzaron, de aquellos que amaron y perdieron… “Somos la única profesión que celebra lo que significa vivir una vida…”.

  • Pedro y Pe

Por la relación profesional y la amistad que les une, Penélope Cruz no pudo evitar soltar en el año 2000 un sonoro “¡Pedrooooooo!” cuando abrió el sobre y vió que “Todo sobre mi madre”se llevaba el Oscar a mejor película extranjera. El discurso de Pedro Almodóvar se alargó hasta que sonó la fatídica música, pero eso no le impidió agradecer el premio a TODOS (o casi todos): desde la gente que visionaba la gala desde España, hasta la Virgen de Gualadalupe (y otras tantas Vírgenes y Santos). Antonio Banderas, que presentaba con Penélope, casi tuvo que sacarle del escenario. Así, confluyeron varios instantes que ya forman parte de la cultura popular, también fuera de nuestras fronteras.

¿Cuál es para ti el mejor discurso de los Oscar? ¿Te has emocionado alguna vez con las palabras de tus estrellas favoritas? ¿Viviremos momentos como estos en la gala de 2019?

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