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127 horas, una historia de supervivencia

22 noviembre 2018

Aron Ralston fue conocido internacionalmente tras un fatídico accidente en el Cañón Blue John (Utah) durante una excursión de montañismo que realizaba en solitario en 2003. Siete años después, Danny Boyle llevaba al cine la historia del estadounidense con el largometraje 127 horas, protagonizado por James Franco.

Os traemos diez curiosidades sobre esta película que encumbró a James Franco, mantuvo a Danny Boyle en el top de mejores directores contemporáneos y que protagonizará nuestro Superviernes del próximo día 23 de noviembre a las 22:00 horas. ¡Atentos!

  1. Aron Ralston supervisó la adaptación

El superviviente y protagonista de la historia en la que se basó el largometraje tuvo una estrecha colaboración con Danny Boyle y James Franco a la hora de desarrollar el film. Entre otras cosas, permitió a ambos ver los vídeos que rodó durante la mortal experiencia, vídeos que apenas unas pocas personas cercanas a él han visto completos.

  1. Los pequeños detalles

Contando con que la historia se basa en hecho reales, Boyle quiso que los pequeños detalles que acompañaron a Ralston durante su experiencia fueran plasmados en la pantalla, de ahí por ejemplo la elección del vestuario o de la cámara que utilizó en 2003.

  1. No todo fue capacidad interpretativa

Y es que sí, no vamos a poner en duda que James Franco sea buen actor porque nos lo ha demostrado en largometrajes como The Disaster Artist (2017), Milk (2008) o James Dean: Una vida inventada (2001). No obstante, durante el rodaje de 127 horas la falta de sueño y los viajes entre Nueva York y Utah semanalmente fueron los causantes de la extenuación del actor y, por consiguiente, ayudaron a su magnífica interpretación.

  1. La primera adaptación

Antes de que 127 horas fuese filmada y probablemente antes siquiera de estar en la mente de Danny Boyle (ya que, allá por 2004, estaba ocupado con Millones) el propio Aron Ralston publicó su autobiografía titulada Entre la espada y la pared (Between a Rock and a Hard Place en inglés).

  1. Aron quería un documental

Cuando Danny Boyle contactó con Aron y le propuso llevar su historia a la gran pantalla, este le planteó crear un documental. Sin embargo, debido a la fidelidad con la que Boyle trasladó a la gran pantalla la historia del montañista, Aron quedó contento y determinó que era tan precisa que “era lo más cerca que iba a estar su historia del documental sin dejar de ser un drama cinematográfico”.

  1. Amputación en una toma

Era necesario que la automutilación del protagonista se filmara con la tensión dramática necesaria, y fue así cómo mediante la multicámara se grabó la escena en una sola toma. La amputación que hizo famoso a Aron en 2003 duró casi una hora y desde la dirección del filme solo veían posible acercarse a esa experiencia grabando todo de una vez.

  1. Lecturas entre angustia y miedo

James Franco, que sabía que iba a pasar largas horas de rodaje atrapado entre piernas, escondió entre las grietas del cañón sus libros de textos para lidiar con mayor facilidad con la claustrofobia y con la intensidad mental que suponía el rodaje.

  1. Como mirarse en un espejo

Juntos a los pequeños detalles que humanizaban al personaje interpretado por Franco y para continuar contribuyendo a la verosimilitud de su actuación, Aron le comentó a Boyle que James podía recitar las letras de su banda favorita, Phish, lo cual funcionó sorprendentemente bien.

  1. Un paso más allá

Para James Franco este papel supuso subir un escalafón en su carrera. El estadounidense recibió en la 83ª gala de los Oscar su primera (y hasta ahora única) nominación a la prestigiosa estatuilla, que se llevó finalmente Colin Firth por El Discurso del rey. Sus compañeros no corrieron mejor suerte, porque de las seis nominaciones que obtuvieron (entre las que estaban Mejor película, Mejor guion adaptado y Mejor montaje) no consiguieron ningún galardón.

  1. Del fanatismo al extremo

No podíamos dejar atrás la anécdota más curiosa: Tras el éxito de la película, un excursionista llamado Amos Wayne Richards, de 64 años cuando hizo el viaje, se aventuró a realizar la misma ruta que Aron y, al igual que él, lo hizo solo y no avisó a nadie. Como la Ley de Murphy suele operar extremadamente bien, Amos cayó de una altura de 3 metros dislocándose el hombro, golpeándose la cabeza y partiéndose una pierna. Tras cuatro días los guardabosques le encontraron, al igual que a Aron, sin una gota de agua y moribundo.

127 horas se convirtió en una de las mejores películas del director británico y ha suscitado con el paso de los años admiración, angustia y fanatismo casi a partes iguales. No hay mejor manera de empezar el fin de semana con toda la energía posible que reviviendo la historia de un luchador como Aron Ralston en nuestro Superviernes dedicado a 127 horas el  23 de noviembre a las 22:00.

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